¿Cuándo estará mi hijo listo para dejar el pañal?

» Mitos y verdades científicas sobre el control de esfínteres

Mitos y verdades científicas sobre el control de esfínteresLlega el verano y «toca» quitar el pañal a los niños de 2 años. Al menos, eso es lo que siempre nos dicen a los padres y madres cuando nuestros hijos rondan los 2 años (y, a veces, con impertinente insistencia). Pero, ¿qué hay de cierto en todo esto? ¿Por qué en verano? ¿Por qué a los dos años? ¿A qué edad están listos los niños para controlar esfínteres? ¿Todos están listos a la misma edad? Existen estudios científicos que arrojan un poco de luz sobre las creencias más extendidas.

¿Por qué se quita el pañal en verano?

Éste es el punto más obvio: porque llevan menos ropa y hay que lavar menos cuando se lo hacen encima. Evidentemente, este punto sólo tiene en cuenta las necesidades prácticas de los adultos, en ningún caso las de los niños. No existe ningún estudio científico ni pruebas que demuestren que hay una mejor predisposición en verano.

¿A qué edad controlan esfínteres los niños?

A la edad a la que madurativamente estén listos. Como en cualquier proceso del desarrollo infantil (gatear, andar, hablar…), cada niño lo hará cuando llegue su momento. Pero si nos preguntamos cuál es la edad promedio a la que los niños dejan el pañal, nos sorprenderán los resultados que nos dan los estudios científicos observacionales. El estudio que se podría considerar de referencia en esta materia, por el gran número de artículos posteriores en el que aparece citado, es el de Schum TR, Kolb TM et al de 2002, titulado «Sequential acquisition of toilet-training skills: A descriptive study of sex and age differences in normal children». Dicho estudio afirma que la edad media a la que los pequeños son capaces de mantenerse secos durante el día es de 32,5 meses para las niñas y 35,0 meses para los niños. El mismo estudio asegura que «el rango de normalidad para la obtención de habilidades individuales puede variar en hasta un año»; lo que, a grandes rasgos, nos viene a decir que podemos encontrar dentro de la normalidad niños que ya controlan esfínteres a los 2,5 años, y niños que no los controlan hasta los 3,5 años (y unos 2 meses y medio menos para las niñas). Un artículo anterior (1990) ya daba por hecho que «los estudios indican que el control de la orina se suele obtener entre los 24 y los 48 meses de edad».

¿Puedo hacer algo para que mi hijo deje el pañal antes?

Los estudios científicos más bien dicen lo contrario. Un estudio dirigido por el Dr. Remo H. Largo en 1996, titulado «Does a profound change in toilet-training affect development of bowel and bladder control?» concluía con esta reflexión: «Los resultados confirman con fuerza hallazgos anteriores sobre que el desarrollo de control de esfínteres es un proceso madurativo que no puede ser acelerado por el inicio temprano y la alta intensidad del entrenamiento para ir al baño. La iniciativa del niño demostró ser un indicador fiable de que el niño era capaz desde el punto de vista de su desarrollo de estar limpio y seco». El mismo estudio sugiere a los padres que se fijen en que los niños muestren signos de estar listos, más que en la edad que tengan.

¿Le quito el pañal a los dos años?

Los datos que ya tenemos nos indican que intentar quitar el pañal a los dos años es, muchas veces, inútil. De hecho, el estudio «Relationship between age at initiation of toilet training and duration of training: A prospective study» (2003), de Blum NJ, Taubman B y Nemeth N, indica que «la iniciación de un entrenamiento intensivo para ir al baño antes de los 27 meses no se correlaciona con que el proceso se complete antes, lo que sugiere pocos beneficios para el comienzo del entrenamiento intensivo antes de los 27 meses de edad en la mayoría de los niños», definiéndose «entrenamiento intensivo» como «pedir al niño que use el baño u orinal más de 3 veces al día».

Entonces, ¿por qué se dice que hay que quitar el pañal a los dos años?

La creencia popular debe de tener su origen en la época en que no existían los pañales desechables, ni las lavadoras eran muy accesibles. Además, la mujer no tenía generalmente acceso al mundo laboral. Así pues, había muchas ganas de dejar de lavar pañales y mucha disponibilidad para estar «encima» del niño, con lo cual, se empezaba muy precozmente el proceso para quitar los pañales; incluso, con métodos bastante cuestionables: enemas, supositorios, obligando a los niños a sentarse a horas fijas… No es de extrañar entonces que un estudio dirigido por el Dr. Largo en 1978, que analizaba el desarrollo de 321 niños suizos de 1955 a 1976, cuyo entrenamiento para el control de esfínteres había empezado como muy tarde a los 12 meses, afirmara que el control del esfínter anal estuviera completado en un 32% al cumplir 1 año, en un 75% a los 2 años y en un 97% a los 3 años. Sin embargo, al medir el control de la orina, teniendo también en cuenta el periodo de la noche, se hallaba que ninguno lo había adquirido al año, sólo un 20% a los 2 años, y ya el 90% a los 5 años. Así que se puede deducir que, debido a las presiones, los niños acababan «manteniendo el tipo» de día, pero de noche, cuando ya no estaban bajo el control y la vigilancia de sus padres, y dependía únicamente de su estado de maduración, sólo era capaz de conseguirlo 1 de cada 5 niños. Recordemos que esta tasa del 20%, según el Dr. Enrico Gnaulati, es la misma que la de los niños que tardan en hablar a los 2 años, y eso se suele considerar «anormal». Por tanto, el hecho de que un niño controle esfínteres a los 2 años es lo «anormal»; lo normal, lo que hace el 80% restante, es conseguirlo más tarde.
Curiosamente, este estudio de Largo cifraba la incidencia de enuresis en la prepubertad en esta misma población en un 7-15% anual en los chicos y un 7-10% en las chicas; cuando esta tasa hoy día en nuestro entorno es mucho más baja (6-8% según la AEPED), algo que apunta nuevamente a las consecuencias adversas de acelerar procesos en los niños. De hecho, no es de extrañar que, ante los resultados observados, el director de este estudio sea el mismo que 18 años después recomienda a los padres esperar a que sus hijos muestren signos de estar listos (ver arriba).

¿Realmente no hay nada que influya en el control de esfínteres aparte de los aspectos madurativos?

Sería muy arriesgado decir eso, aunque sí hay muchas circunstancias que, según la ciencia, no tienen ningún impacto en el control de esfínteres. Nuestro ya conocido Dr. Remo H. Largo afirmaba, en un estudio de 1999, que «la edad gestacional, los niños nacidos demasiado pequeños para la edad gestacional, las condiciones perinatales adversas y la discapacidad neurológica de leve a moderada no afectaban al surgimiento de la iniciativa del niño y al desarrollo del control de esfínteres. Ni los coeficientes intelectual y de desarrollo de 1 a 3 años, ni el status socioeconómico de las familias influía en la edad a la que los niños llegaban a estar limpios y secos». Lo que sí influye, como hemos avanzado, es el sexo. «Las niñas resultaron significativamente más avanzadas en expresar sus necesidades y en adquirir el control de esfínteres que los niños», aseveraba el estudio. También el estudio de Schum de 2002 hacía hincapié en que las niñas tardan como media 2,5 meses menos que los niños en dejar el pañal de día. Aunque en este caso, la clave está en el estudio del Dr. Largo de 1996: «las niñas eran consistentemente más precoces que los niños, lo que indica niveles madurativos diferentes». Es decir, el género influye en el control de esfínteres porque influye en el desarrollo madurativo en general (generalmente, las niñas maduran antes que los niños).

Por otra parte, una tesis realizada en Suecia por Ulla Britt-Janson (2007) halló diferencias significativas cuando los niños viven ciertos «acontecimientos vitales» que perciben como negativos (como la separación de la madre o persona de referencia por incorporación laboral o entrada a la guardería o escuela infantil, el nacimiento de un hermano, o una muerte, enfermedad grave o accidente de un familiar) antes de controlar esfínteres, y después de cumplir 1 año. La tesis asegura que, «cuantos más acontecimientos vitales experimente un niño, más tardará en estar seco de día y de noche», y que «cuanto más difícil sea la adaptación a un acontecimiento, más tardará el niño en estar seco de día».

En conclusión, y vista la evidencia científica, es un error esperar que los niños sean capaces de controlar esfínteres a los 2 años, e incluso pensar que el proceso debe estar terminado al cumplir los 3. Una de las grandes injusticias de nuestro sistema para con los niños es obligarlos a acudir sin pañal a la clase de 3 años de Infantil (o p3), a la que empiezan a asistir en septiembre niños y niñas desde los 32,5 meses de edad (en una entrada posterior abordaré los recursos que tenemos los padres para hacer frente a esta injusticia).

Si nos precipitamos a la hora de «quitar el pañal», sólo obtendremos frustración y sufrimiento innecesarios. Como apuntaba el Dr. Largo, más que fijarnos en la edad, deberemos fijarnos en si el niño da muestras de estar preparado. Generalmente, se suelen observar 3 fases: ser capaz de comunicar que se ha hecho pipí, ser capaz de comunicar que se está haciendo, y ser capaz de anticipar y comunicar que se va a hacer, siendo esta última la realmente indicativa de que se está preparado. Cuando se inicia el proceso estando preparado el niño, todo va rodado y en pocos días se adapta a la nueva situación. Como siempre, y si nos es posible, lo mejor es dejarlos crecer.

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