4 indicadores de que tu hijo NO tiene autismo, aunque parezca tener síntomas

Autismo, cuándo no alarmarnos (pese a ver presuntos síntomas leves)Ahora que se aproxima el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, es muy probable que estemos siendo bombardeados con los típicos cuadros genéricos de síntomas que animan a padres y madres a preocuparse si ven cualquier mínimo atisbo de lo que podría ser un Trastorno del Espectro Autista (TEA). Sin embargo, si existe un trastorno de este tipo, lo normal es que no haya que buscar síntomas con lupa; éstos ya se harán evidentes para todo el mundo sin que se les busque, y los primeros en darse cuenta serán los propios padres.

En cualquier caso, si ya nos han llegado estos gráficos y tenemos dudas, debemos tener en cuenta las señales que nos indican que nuestro hijo muy probablemente NO tiene autismo, pese a que parezca tener algunos síntomas leves. Principalmente, por encima de que presente síntomas, debemos fijarnos en 4 aspectos fundamentales:

1. Tiene menos de 4 años. El autismo no se puede diagnosticar con fiabilidad en edades tempranas. Los signos de inmadurez pueden confundirse fácilmente con síntomas de autismo. Muchas familias comienzan a preocuparse Sigue leyendo

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Mi bebé no fija la mirada, ¿puede tener autismo?

Mi bebé no fija la mirada, ¿puede tener autismo?La primera preocupación en cuanto al autismo llega generalmente a los primeros meses de edad, cuando el bebé comienza a mirar a los ojos de quien tiene enfrente, y cuando empieza a fijar la mirada en ellos… o debería empezar a fijarla, según las tablas de desarrollo. Sin embargo, ocurre que, con bastante frecuencia, el bebé no fija la mirada demasiado tiempo, o no la fija la cantidad de tiempo que esperan sus padres, quienes se lamentan de que pasa rápidamente a mirar a otras cosas más intrascendentes (a ojos de un adulto).

La preocupación de las familias es lógica y legítima, dado el «bombardeo» de titulares en prensa como «La mirada de un bebé puede indicar autismo», seguidos de subtítulos tan impactantes como «La manera en que los chicos de entre 2 y 6 meses manejan su mirada, fijándola o no en los ojos de las personas que los rodean, podría ser indicio de esta patología». Sin embargo, no es hasta bien avanzado el cuerpo del texto de la noticia (zona que la inmensa mayoría ya no lee) cuando se añaden importantes matizaciones Sigue leyendo

Intervención temprana: ¿Qué tiene de malo?

Artículo original publicado el 1 de septiembre de 2011 por Dorothy Bishop,
Catedrática de Neuropsicología del Desarrollo en la Universidad de Oxford (Reino Unido)
e investigadora especializada en trastornos infantiles de la comunicación y
Trastorno Específico del Lenguaje (TEL)

dorothy-bishopSi un niño tiene problemas en el lenguaje, ¿cuál sería la mejor edad para intervenir? ¿A los 18 meses, cuando está en los inicios de la adquisición del lenguaje, o a los 5 años, cuando está en el colegio? Sigue leyendo

Mi hijo tenía autismo. Después dejó de tenerlo

Shawn Bean: "Mi hijo tenía autismo. Después, dejó de tenerlo"Shawn Bean explica el caso de su hijo Jackson, quien a los 3 años estaba dentro del espectro autista a ojos de todo el mundo, y que con el paso del tiempo fue perdiendo los síntomas hasta que desaparecieron por completo. Aunque el padre sugiere que su hijo pudo haber tenido autismo y haberse curado, todos los indicios apuntan a que el niño únicamente mostraba signos de inmadurez, fácilmente confundidos con síntomas de autismo, y que lógicamente desaparecieron con el tiempo.

Artículo original publicado en la revista Parenting en 2013,
por Shawn Bean, redactor de la revista y autor del libro Papa Primerizo.

Intento sujetarlo, pero se me escurre. La sala del aeropuerto está abarrotada de gente, y puedo notar todas las miradas sobre mí: el padre que no puede controlar a su niño pequeño. Brandy ve mi lucha y se le ocurre una solución rápida. Coge la maleta con ruedas y coloca a Jackson junto a ella. Empieza a hacer girar una de las ruedas con la mano. Sigue girándola. Una, y otra, y otra vez. Está completamente absorto. Miro a Brandy socarronamente. Ella se encoge de hombros.

Jackson tenía 3 años por entonces, y todos los indicios -desde la intuición de su madre hasta la definición de los expertos- apuntaban a que estaba dentro del espectro autista Sigue leyendo