4 indicadores de que tu hijo NO tiene autismo, aunque parezca tener síntomas

Autismo, cuándo no alarmarnos (pese a ver presuntos síntomas leves)Ahora que se aproxima el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, es muy probable que estemos siendo bombardeados con los típicos cuadros genéricos de síntomas que animan a padres y madres a preocuparse si ven cualquier mínimo atisbo de lo que podría ser un Trastorno del Espectro Autista (TEA). Sin embargo, si existe un trastorno de este tipo, lo normal es que no haya que buscar síntomas con lupa; éstos ya se harán evidentes para todo el mundo sin que se les busque, y los primeros en darse cuenta serán los propios padres.

En cualquier caso, si ya nos han llegado estos gráficos y tenemos dudas, debemos tener en cuenta las señales que nos indican que nuestro hijo muy probablemente NO tiene autismo, pese a que parezca tener algunos síntomas leves. Principalmente, por encima de que presente síntomas, debemos fijarnos en 4 aspectos fundamentales:

1. Tiene menos de 4 años. El autismo no se puede diagnosticar con fiabilidad en edades tempranas. Los signos de inmadurez pueden confundirse fácilmente con síntomas de autismo. Muchas familias comienzan a preocuparse si un niño pequeño tarda en empezar a hablar, si no juega con otros niños, si tiene rabietas, si tiene aficiones obsesivas, si se adhiere firmemente a las rutinas, si establece poco contacto visual… Sin embargo, estos comportamientos son perfectamente normales en niños menores de 4 años, especialmente en los que se desarrollan a una velocidad por debajo de la media (sin que esto sea patológico, ya que para que exista una «media», tiene que haber obligatoriamente niños por encima y niños por debajo), y en los niños que tienen una alta carga de testosterona prenatal, ya que ésta ralentiza (pero no impide) el desarrollo cerebral en las áreas lingüística y social.

Los profesionales más cualificados serán especialmente cautos a la hora de diagnosticar trastornos del desarrollo a estas edades, y muchos sugerirán esperar. No en vano, un reciente informe oficial del Centro de Prevención y Control de Enfermedades de EEUU (organismo gubernamental) ha encontrado que un 13’7% de los niños (casi 1 de cada 7) que tenía un diagnóstico de TEA lo ha perdido, dentro de una muestra de 1.607 niños de entre 6 y 17 años. En niños pequeños, la cifra de niños sobrediagnosticados se dispara hasta el 37%, según un estudio de Turner y Stone, que halló que éste era el porcentaje de los niños que habían recibido un diagnóstico de TEA entre los 2 y 3 años y que ya no tenían síntomas de autismo a los 4 años. Los investigadores añaden que el diagnóstico era más susceptible de ser erróneo en los menores de 30 meses, los casos leves y los niños que presentaban mayores habilidades cognitivas.

Asimismo, además de la edad del niño, debemos prestar especial atención a su edad relativa. Los niños nacidos a finales de año (diciembre, noviembre, octubre…) serán más pequeños y, por tanto, más inmaduros que sus compañeros de clase. Además, en la etapa infantil, un desarrollo lento pasará más desapercibido en los mayores de la clase (que se camuflarán por tener compañeros pequeños con comportamientos similares), que en los menores (que parecerán exageradamente pequeños, sobre todo al convivir con niños que tienen casi un año más). Así, y por comparación (injusta) con sus compañeros, los niños de menor edad relativa tienen un mayor riesgo de que les sea achacado un trastorno como TEA o TDAH. Aunque el maestro nos asegure que no establece comparaciones entre los niños, este mecanismo es involuntario, y existen numerosos estudios que demuestran que los niños más pequeños de la clase tienen mayor riesgo de ser considerados como con necesidades educativas especiales (NEE) en general, de quedarse fuera de las selecciones para equipos deportivos o de repetir curso, entre otras situaciones discriminatorias.

2. Tiene intención comunicativa. La definición original del autismo de Kanner, reseñada por el Dr. Stephen Camarata, subraya como rasgo distintivo de este trastorno un «comportamiento antisocial, más allá de lo que se explicaría con un retraso mental o un trastorno del lenguaje». El Dr. Camarata, Catedrático en Logopedia, miembro Centro para la Investigación sobre el Desarrollo Humano de la Universidad de Vanderbilt y autor del libro Late Talking Children: a symptom or a stage, afirma, tras más de 25 años tratando con niños como terapeuta infantil, que «los niños con autismo tienen niveles muy bajos de interacción social (tanto verbalmente como no verbalmente) y a menudo se resisten activamente al contacto. Muchos de ellos pellizcan o muerden o tienen rabietas muy, pero que muy intensas cuando se inicia con ellos un contacto social no verbal. La mayoría de los niños que tardan en hablar son bastante sociables en muchas situaciones que no requieren hablar, y, en consecuencia, no encajan en la definición básica de autismo».

3. Presenta avances espontáneos constantes en su desarrollo. Los niños con desarrollo típico (pese a que sea lento) tienden a ir mostrando avances constantes, espontáneos y progresivos en su desarrollo, que, además, ponen de manifiesto su intención comunicativa, su interés en la interacción social y su creciente empatía. El desarrollo en niños con autismo se estanca o incluso presenta regresiones. Estas regresiones, según las referencias citadas por Wikipedia, pueden observarse en el desarrollo del lenguaje y/o en las habilidades sociales. De hecho, las mismas fuentes apuntan a que, en estos casos de regresión, la aparición de las primeras palabras no se produjo precisamente de forma tardía, pero matiza la posibilidad de que esta primera expresión oral se produjera a modo de repetición automática, sin intención comunicativa.

También se observan regresiones en otros aspectos, como en el contacto visual. Un estudio realizado con bebés de alto riesgo de desarrollar autismo concluyó que los niños que más adelante fueron diagnosticados con TEA establecían un contacto visual igual o incluso mayor que sus coetáneos neurotípicos al inicio de su vida, pero que fue disminuyendo con el tiempo, mientras que en los niños con desarrollo típico fue en aumento.

4. Atraviesa un momento difícil. Si el niño está viviendo un acontecimiento vital de especial importancia y además lo percibe de forma negativa (como la llegada de un hermanito, un ingreso hospitalario en el entorno, una separación, la entrada en la guardería o el colegio, la reincorporación laboral de su adulto de referencia, un fallecimiento…), puede sufrir un «parón» temporal en su desarrollo, o incluso regresiones en algún aspecto madurativo, como el control de esfínteres. Según investigadores del Centro del Niño en Desarrollo de Harvard, las situaciones traumáticas pueden ser fácilmente superadas por los niños si sus padres o adultos de referencia les proporcionan el apoyo afectivo que les permita amortiguar el impacto emocional e ir superando progresivamente la dificultad. En caso de no contar con este apoyo, y si la situación negativa se mantiene en el tiempo, advierten que el niño puede sufrir estrés tóxico, que resulta «disruptivo para la arquitectura del cerebro en desarrollo y puede derivar en dificultades de aprendizaje, memoria y autorregulación».

A los efectos que nos ocupan, debemos tener en cuenta que los momentos emocionalmente delicados son los peores para someter al niño a una evaluación psicológica y para medir el ritmo de su desarrollo madurativo.

Ante la duda, Dejémosles Crecer

La creciente concienciación sobre el autismo y las omnipresentes campañas de detección precoz han dado lugar a un fenómeno que se podría calificar de sobreconcienciación, y esta sobreconcienciación lleva al sobrediagnóstico. Familias y profesionales están sobreconcienciados respecto a una patología que, en realidad, es muy poco común (en palabras del Dr. Camarata), y las alarmas saltan en cuanto un hito madurativo se hace de rogar. El autismo es ahora el trastorno de moda, como lo fue hace años la dislexia, y, antes aún, el retraso mental. Como no existen pruebas objetivas para el diagnóstico del autismo (sólo valoraciones subjetivas), y el espectro autista es cada vez más amplio, cualquier niño que se sale del «estándar» es susceptible de caer en el cajón de sastre del TEA. Si, además, añadimos los importantes intereses económicos y laborales en juego, y la existencia de grupos de presión como Autism Speaks (que reciben más subvenciones y se vuelven más influyentes cuantos más niños diagnosticados haya), el riesgo de colocar a nuestro hijo una etiqueta innecesaria aumenta de forma exponencial.

Si aún tenemos dudas, será fundamental dar con un buen profesional y disponer de información fiable y actualizada. Al igual que es difícil encontrar un buen dentista, que no nos «cuente» más caries de las que realmente tenemos, puede ser una ardua tarea encontrar un profesional que no achaque a nuestros hijos trastornos que no tienen, pero estos profesionales existen y merece la pena tomarnos nuestro tiempo para encontrarlos. En cuanto a la información, personalmente te invito a repasar los documentos científicos, referencias y artículos de expertos recopilados en este blog, así como a los testimonios y experiencias de otras familias tanto en los comentarios como en el foro. Descubrirás que no estáis solos, que muchas más familias hemos pasado por esos momentos de angustia, incertidumbre y presiones, y que por lo general todo se ha resuelto de forma espontánea, dejándoles crecer.

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3 pensamientos en “4 indicadores de que tu hijo NO tiene autismo, aunque parezca tener síntomas

  1. me inquieta mucho pero es de gran aporte para mi hasta el momento no dudaba del diagnostico TEA de mi hijo de 4 años pero el a tenido avances espontaneos y eso me ha hecho dudar fue diagnosticado a los 3 años y tiene aleteo pero cuando se emociona solo cuando se emociona escribiria un testamento si describo aqui los avances de mi hijo al final no se si fue el ABA o la terapia ocupacional o la risperidona o la terapia de lenguaje o nuestro amor incondicional lo q ha logrado ese avance.
    una vez mas gracias por el aporte

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  2. Hola! Se que un poco tarde, no he conseguido blog con información reciente a la fecha, He encontrado este blog, después de mucho indagar por Google. Y es que cuando te hablan de un “riesgo a espectro autismo” pues el mundo se viene abajo cae sobre nuestros hombros un gran peso: depende de los padres y la atención terapéutica si el niño(a) se hace autista grave, moderado o leve? Y se comienza a analizar el más mínimo gesto, acción de nuestros hijos, pasa de ser un retoño de amor a un conejillo de indias de laboratorio. Mi hijo tiene 2 años y 6 meses, no habla nada, no hace contacto visual cuando le dices mírame, no imita, no tiene juego simbólico, se irrita cuando le llevan la contraria o se le obliga a hacer algo, y cuando se emociona aletea un poco… Listo para el psicólogo es autista. A eso debo decir que el niño es hijo único, no va a colegio, casi no va a parques, su abuelo (al cual era muy apegado) falleció hace 6 meses (sin embargo desde antes de eso,e fijé que no hacía contacto visual ni imitaba, mucho menos hablar) Pero por otro lado mi niño: le encantan las caricias, le llamas por su nombre y atiende, te lleva de la mano si quiere algo, se deja besar y acariciar por personas ajenas, le encanta ir de paseo, no le veo trastornos sensoriales: acepta sonidos fuertes, salas llenas de gente, el roce de la arena, que le susurren al oído, no le molestan las luces, acepta el roce de prendas de vestir como suéters, guantes, no se va a rincones, no se queda horas ensimismado aleteando, come desde unos meses de todo tipo de alimentos (antes era muy selectivo), cuando aletea por estar emocionado si le dices: “baja las manos” él obedece, no juega a ratos con niños pero si se les acerca y si los ve corriendo quiere correr con ellos, con mi sobrina le gusta que ella baile con él. Y la verdad tengo un abanico de ideas en la mente, quiero ayudar a mi hijo, como muchos padres de los que leo en los comentarios quieren ayudar a los suyos. Y aunque no dejo de luchar, creo que me he resignado a aceptar el diagnóstico porque la verdad no está para nada a la par de otro niño de su edad. Él es nacido el 30 de octubre, no hay casos de autismo ni por parte de mi esposo, ni por mi familia. Si alguien me cuenta sobre tu experiencia, se los agradezco en el alma. Un beso para ti, que eres una luchadora. Gracias por compartir este blog que es un oasis en el desierto.

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