Las etiquetas duelen: un diagnóstico de autismo leve o Asperger multiplica por 9 el riesgo de suicidio

informe autistica autismo asperger y suicidio«Piensa en lo mejor para el niño». Esta frase lapidaria es la que suele salir por la boca de orientadores, docentes y otros profesionales cuando nos animan a iniciar los trámites para obtener un diagnóstico de Trastorno de Espectro Autista (TEA) para nuestro hijo; normalmente un niño de 2 ó 3 años con un ritmo madurativo lento y mayores rasgos de inmadurez que otros compañeros. Nos venden el diagnóstico como la panacea que abrirá al niño la puerta a privilegiados servicios de atención individualizada y a una atención temprana que probablemente no necesita. Sin embargo, no pensamos que, más allá de este desfase inicial, que en la mayoría de los casos se supera de forma espontánea, la etiqueta es algo que va a permanecer con el niño durante toda su vida; quizá evolucionando a la par que él (el recorrido habitual es autismo – TDAH – Asperger), pero pegada a su ser ineludiblemente.

Hace unos días nos helaba el corazón la noticia de Carlos, un joven de 17 años desaparecido en Alicante. Lo primero que saltó a la prensa fue su etiqueta: «Asperger». Tras varios días de búsqueda, fue hallado su cadáver en una finca. No hubo ninguna duda: se había quitado la vida. Desgraciadamente, el caso de Carlos no es único. Sigue leyendo

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4 indicadores de que tu hijo NO tiene autismo, aunque parezca tener síntomas

Autismo, cuándo no alarmarnos (pese a ver presuntos síntomas leves)Ahora que se aproxima el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, es muy probable que estemos siendo bombardeados con los típicos cuadros genéricos de síntomas que animan a padres y madres a preocuparse si ven cualquier mínimo atisbo de lo que podría ser un Trastorno del Espectro Autista (TEA). Sin embargo, si existe un trastorno de este tipo, lo normal es que no haya que buscar síntomas con lupa; éstos ya se harán evidentes para todo el mundo sin que se les busque, y los primeros en darse cuenta serán los propios padres.

En cualquier caso, si ya nos han llegado estos gráficos y tenemos dudas, debemos tener en cuenta las señales que nos indican que nuestro hijo muy probablemente NO tiene autismo, pese a que parezca tener algunos síntomas leves. Principalmente, por encima de que presente síntomas, debemos fijarnos en 4 aspectos fundamentales:

1. Tiene menos de 4 años. El autismo no se puede diagnosticar con fiabilidad en edades tempranas. Los signos de inmadurez pueden confundirse fácilmente con síntomas de autismo. Muchas familias comienzan a preocuparse Sigue leyendo

Intervención temprana: ¿Qué tiene de malo?

Artículo original publicado el 1 de septiembre de 2011 por Dorothy Bishop,
Catedrática de Neuropsicología del Desarrollo en la Universidad de Oxford (Reino Unido)
e investigadora especializada en trastornos infantiles de la comunicación y
Trastorno Específico del Lenguaje (TEL)

dorothy-bishopSi un niño tiene problemas en el lenguaje, ¿cuál sería la mejor edad para intervenir? ¿A los 18 meses, cuando está en los inicios de la adquisición del lenguaje, o a los 5 años, cuando está en el colegio? Sigue leyendo

Mi hijo tenía autismo. Después dejó de tenerlo

Shawn Bean: "Mi hijo tenía autismo. Después, dejó de tenerlo"Shawn Bean explica el caso de su hijo Jackson, quien a los 3 años estaba dentro del espectro autista a ojos de todo el mundo, y que con el paso del tiempo fue perdiendo los síntomas hasta que desaparecieron por completo. Aunque el padre sugiere que su hijo pudo haber tenido autismo y haberse curado, todos los indicios apuntan a que el niño únicamente mostraba signos de inmadurez, fácilmente confundidos con síntomas de autismo, y que lógicamente desaparecieron con el tiempo.

Artículo original publicado en la revista Parenting en 2013,
por Shawn Bean, redactor de la revista y autor del libro Papa Primerizo.

Intento sujetarlo, pero se me escurre. La sala del aeropuerto está abarrotada de gente, y puedo notar todas las miradas sobre mí: el padre que no puede controlar a su niño pequeño. Brandy ve mi lucha y se le ocurre una solución rápida. Coge la maleta con ruedas y coloca a Jackson junto a ella. Empieza a hacer girar una de las ruedas con la mano. Sigue girándola. Una, y otra, y otra vez. Está completamente absorto. Miro a Brandy socarronamente. Ella se encoge de hombros.

Jackson tenía 3 años por entonces, y todos los indicios -desde la intuición de su madre hasta la definición de los expertos- apuntaban a que estaba dentro del espectro autista Sigue leyendo

¿Qué aprenden realmente los niños en el comedor escolar?

Comedor escolar infantil«Cuando salimos de viaje, me tengo que llevar en la maleta sus cosas de comer: sus nueces, sus galletas de su marca…», se lamentaba recientemente en el parque el padre de un niño de 3 años. «Eso se le quita con el comedor escolar», le espetó su interlocutora, madre de una niña de 3 años a la que deja a comedor, pese a que, en su caso, podría llevarla a comer a casa.

A pesar de las altas cifras de paro, cada vez son más los niños que van a comedor. Y es que, aparte de quienes los dejan por sus obligaciones laborales (o porque, lamentablemente, tienen muy escasos recursos), cada vez son más los padres y madres que piensan que el comedor tiene una «función pedagógica». En su opinión, el comedor es una especie de institución de educación alimentaria, donde los niños aprenden a comer solos y «de todo». Pero, ¿esto realmente es así? ¿Qué es lo que aprenden realmente nuestros hijos en el comedor escolar? Sigue leyendo

Los 10 rasgos de inmadurez más confundidos con síntomas de autismo

040 inmadurez 11. Retraso en la adquisición del lenguaje. Los niños que tardan en hablar son los que más riesgo tienen de cargar con una sospecha errónea de autismo. El desarrollo del lenguaje no tiene un ritmo fijo, y son muchas las variaciones entre unos niños y otros, especialmente en lo que se refiere a la edad de la adquisición. ¿Por qué ocurre esto? El Instituto Noruego de Salud Pública se propuso averiguarlo, y esto es lo que halló en un estudio de 2011: Sigue leyendo

Por sus aficiones los etiquetarán: cuando a los «hobbies» de los niños se les llama obsesiones

039 aficionesMartes, 10 de la noche. Jorge no quiere que le cambien el pañal y patalea. María llama al padre de la criatura para ver si entre los dos pueden cambiarlo con seguridad. «¡No puedo, estoy pintando la máscara!», se oye desde la otra habitación. El sábado tiene una partida de rol muy importante. No es la única con esta queja en el grupo de madres. Ana se lamenta de que, los días que hay fútbol, sus hijos no tienen padre. El marido de Sandra trabaja en lo que le gusta, la electrónica, y está constantemente con las «maquinitas», incluso festivos, sin apenas reservar tiempo para la vida familiar. Otros se van de pesca, son apasionados de la política, se enganchan a la «play»… Muchos adultos, en su mayoría hombres (pero también mujeres), tienen aficiones absorbentes.

Estas aficiones son muchas veces la base de las relaciones sociales para los hombres. El psicólogo Enrico Gnaulati afirmaba que, para los chicos, «un amigo es Sigue leyendo